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viernes, 11 de agosto de 2017

Dime con quién andas y …


Dime con quién andas y …

Por Cecilio Andrade

Según Jim Rohn, empresario, autor y orador motivacional estadounidense, “Eres el promedio de las cinco personas con quienes más tiempo pasas”. No tengo muy claro si el numero de personas sea lo importante, pero si creo en el espíritu de la frase, “con quien pasamos tiempo”.
Y “pasar tiempo” no lo veo tampoco tanto como estar a un metro de distancia día tras día, si no más bien con estar ahí, incluso a 9000 km de distancia, pero “ahí”, con ellos y ellas.
Sin duda alguna es más conocida la vieja frase popular que dio pie al titulo de este texto, “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Muchas de las frases que escuchamos son creencias limitantes, no del todo reales pero que las asumimos como ciertas sin pensar primero en su veracidad.
Pues bien, resulta que la frase que se encuentra en el título de este artículo de cierta forma sí lo es.
No creo en las personalidades fijas,  ni mucho menos que nacemos con una personalidad fija e inmutable. Ya saben lo que opino de las excusas, y de esas frasecitas que siempre incorporamos, “así soy no puedo hacer nada” o “nací así qué voy hacer”, son estupideces. ¿Conocen la mía? ¿Mi frase para este tema? “Las excusas son como los culos, todos tenemos uno y a todos nos huele mal”. Escatológica y mal educada, sin duda, pero clara y concisa.
Todos evolucionamos día a día, somos influenciados constantemente por los demás. Ciertamente es mucho más evidente este hecho de pequeños. Nacemos y aprendemos todo de quienes nos rodean, tanto lo bueno como lo malo. Poco a poco nuestra personalidad se va formando.
Llega un momento en el que nos convertimos en personas con personalidades bien marcadas. Con formas de ser que han sido moldeadas durante toda una vida.
El problema está cuando creemos que a partir de determinado momento, edad o situación estas no pueden ser modificadas. Creemos poseer una personalidad fija sobre la que no podemos hacer algo al respecto, si es que estamos mal en algún punto. Como dicen mis amigos gringos, bullshit. De nuevo escatológico y maleducado.
Sí, podemos cambiar nuestra forma de ser. Sí, podemos convertir nuestros aspectos negativos en positivos. Y sí, para ello todo se reduce al principio de las influencias.
Piensen en las cinco, por decir un número, personas con quienes más se relacionan. Familiares, amigos, compañeros, personal de servicios de cualquier tipo… . mascotas.
¿De alguna forma nuestra personalidad se adapta en algún aspecto a las de estos?
Con toda seguridad … sí.
Si queremos ser algo en cualquier campo ¿De quién nos vamos a guiar? ¿De ese amigo que sabe algo del tema por algo que leyó y recuerda borrosamente? 
Si deseamos transmitir y aprender a influir sobre los demás ¿De quién nos vamos a guiar? ¿De un compañero de trabajo que se cree líder?  cuando en realidad se hace el jefe y el mandón abusivo con los demás, o ¿de una persona que dedicó parte de su vida a ello y se esforzó?
Mahatma Gandhi dijo, “Si quieres volar con las águilas no nades con los patos”
Lo cual nos enseña que si queremos ser mejor o cambiar en algo debemos rodearnos, no necesariamente intercambiando espacio físico,  con personas que valgan la pena y nos permita aprender de ellas.
Leo cientos de biografías, libros, voy a conferencias, etc.  Hace mucho que dejé de rodearme, o más bien de hacerles el más mínimo caso, de gente negativa. Si no puedo hacer nada para cambiarlos, mejor alejarme de ellos o por lo menos reducir el tiempo que contacto con ellos.
Recuerden, la manera en que vemos las cosas, la forma en que se crea nuestra personalidad, se determina fundamentalmente en las influencias que recibimos de otros.
Es por ello que tengo mucho cuidado en quiénes influyen sobre mi y, sobre todas las cosas,  la manera en cómo yo mismo influyo en los demás.
¿Cuáles son las personas con las que me junto?  Podría decir mucho más de cinco, y seguro nos serán nunca todos los que son. Siempre me quedarán muchos fuera.
Tengo la suerte de tener un grupo de amigos y hermanos que influyen de una forma increible en que no me descarríe, que no me salga de la senda correcta, de la ruta definida por esas palabras tan denostadas. Ya saben, Deber, Principios, Valores.
No sois todos, sois muchos, y muchas, más, pero debo daros las gracias de alguna forma.
GRACIAS.

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